Había
una vez una fiesta en el distrito de Santa Rosa de Sacco, el sonido de la banda
era ensordecedor, los cohetes sonaban como si estuviéramos en guerra y, una voz
ronca vivaba que ¡viva nuestro alcalde
don Nicholas Baldón Gordillo!, el gentío estaban como poseídos gritaban ¡que
viva! Había sido elegido, Nico, pero él no tenía ninguna posibilidad, bueno:
dijo el viejo Manuel muy sabio: estamos ¡cambiando baba por moco! Dios no coja confesados, decía. Bueno llama urgente
a las autoridades a una reunión, solicitaremos la tan ansiada losa deportiva y
estos muchachos se dediquen hacer deporte y no caigan al vicio del alcohol y el
cigarro. En dicha reunión se acordó solicitar dicha losa y realizar una
pachamanca para el flamante alcalde.
Los
antiguos del pueblo fueron al Palacio
Municipal. El Alcalde, no los pudo atender, solo fuimos recibidos por su asesor
de imagen, que no era otro que el vago de Arístides, y nos manifestó que
dentro de su agenda, todavía nos podía
visitar y poner la primera piedra el próximo sábado, pero que había un
requisito que el alcalde iba con una comitiva de aproximadamente 70 personas,
donde incluía a su esposa, hijos, suegros, cuñados y demás parentela, obvio a
los regidores y personal de confianza y que le gustaba la pachamanca de tres
sabores: cuy, oveja y conejo.
Hubo
una movilización dentro de mi barrio y llegó el día. Desde la madrugada estaban
ardiendo tres hornos, era un ejército al que había que alimentar. Llego la hora
primero se acercó Arístides a ver que todo estuviera preparado y así fue luego
hizo una señal y apareció la comitiva. El Alcalde lucia su banda pero estaba
puesto al revés y los músicos que había traído estaban tocando un huayno de
Picaflor de los Andes, se procedió a poner La primera piedra y en su discurso
el Alcalde prometió que dentro de unos días empezaba la obra y dentro de tres
meses calendario se iba a entregar dicha obra y que el primer partido seria
entre la junta edil y las autoridades del
pueblo, luego de eso empezó el festín devoraron todo lo que se había
preparado y Arístides pide una milcapa para el viaje del alcalde.
Pasaron
dos años y nada, la misma comelona se repitió al año. Cansados de la mecida, en
asamblea los antiguos acordaron castigar
al alcalde y propusieron realizar una pachamanca más, la población se opuso,
Rigoberto dijo en voz airada ¡eso es un
premio al mentiroso, y farsante! Julián dijo: somos pobres y dar más oveja, cuy
y conejo sería quitar el pan a nuestros hijos. Manuel dijo tajante solo
queremos que colaboren con papa y el molido de la carne nos entendemos
autoridades.
Dicho
y hecho enviaron comitiva al alcalde para el sábado venga por tercera vez. Los
hornos humeaban pero esta vez muy tristes como queriendo llorar y llegó el día y
la hora esperada. Había mucha expectativa de lo que iba a decir el alcalde.
Como siempre Arístides aparece primero y observa que todo está bien y hace una
seña y aparece el alcalde como nunca las autoridades de la comunidad estaban
con su mejor traje hicieron pasar al alcalde e invitaron chicha de jora, luego
hicieron pasar a la mesa grande que habían preparado y con voz muy fuerte el
alcalde se dirige a la población y explica las razones del no cumplimiento y
vuelve hacer una promesa, los aplausos eran forzados por cumplimiento, y empezó
el festín como nunca vi degustar al alcalde la pachamanca y comer el cuy, el conejo y la oveja cada que terminaba
el troncho de carne, Manuel nuestra autoridad preguntaba que le parecía y el
alcalde, chupándose los dedos movía la cabeza en señal de aprobación.
Ya
habían terminado de degustar la pachamanca cuando Manuel se dirige al alcalde y
le manifiesta que se cumplió el acuerdo de la población de castigar al alcalde
y la comitiva se rieron. Cuando se escuchó una orden de la autoridad y trajimos
tres costales y a la orden vaciamos dichos costales uno tras otro, en el primer
costal vimos asombrados pellejos y rabos de ratas y dijo
esto has comido chupándote tus dedos, del otro costal caía pellejos y rabos de
gastos grandes y también dijo allí está
el conejo que tanto te gusta y por último el tercer costal contenía cabezas de
perros y los pellejos también esto es lo que has comido y la chicha era orines
con jora esto es para que honres tu palabra y no seas mentiroso, la esposa del
alcalde se desmayó, sus hijos empezaron a vomitar el alcalde sin decir palabra
alguna se levantó y salió raudo y la gente empezó a vociferar insultos y otros
niños como nosotros nos reímos como nunca antes lo habíamos hecho. Esta noticia
recorrió como regadero de pólvora en todas las comunidades y el alcalde y
comitiva nunca aceptaron invitaciones por temor al castigo. Fue santo remedio a
la semana siguiente empezó las obras en todo el distrito. Al fin tuvimos
nuestra losa deportiva. (Autor Prof.
José M. GALARZA LAVADO)

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