sábado, 5 de octubre de 2013

CASTIGO AL ALCALDE (CUENTO)


Había una vez una fiesta en el distrito de Santa Rosa de Sacco, el sonido de la banda era ensordecedor, los cohetes sonaban como si estuviéramos en guerra y, una voz ronca vivaba que ¡viva  nuestro alcalde don Nicholas Baldón Gordillo!, el gentío estaban como poseídos gritaban ¡que viva! Había sido elegido, Nico, pero él no tenía ninguna posibilidad, bueno: dijo el viejo Manuel muy sabio: estamos ¡cambiando baba por moco!  Dios no coja confesados, decía. Bueno llama urgente a las autoridades a una reunión, solicitaremos la tan ansiada losa deportiva y estos muchachos se dediquen hacer deporte y no caigan al vicio del alcohol y el cigarro. En dicha reunión se acordó solicitar dicha losa y realizar una pachamanca para el flamante alcalde.
Los antiguos del pueblo fueron  al Palacio Municipal. El Alcalde, no los pudo atender, solo fuimos recibidos por su asesor de imagen, que no era otro que el vago de Arístides, y nos manifestó que dentro  de su agenda, todavía nos podía visitar y poner la primera piedra el próximo sábado, pero que había un requisito que el alcalde iba con una comitiva de aproximadamente 70 personas, donde incluía a su esposa, hijos, suegros, cuñados y demás parentela, obvio a los regidores y personal de confianza y que le gustaba la pachamanca de tres sabores: cuy, oveja y conejo.
Hubo una movilización dentro de mi barrio y llegó el día. Desde la madrugada estaban ardiendo tres hornos, era un ejército al que había que alimentar. Llego la hora primero se acercó Arístides a ver que todo estuviera preparado y así fue luego hizo una señal y apareció la comitiva. El Alcalde lucia su banda pero estaba puesto al revés y los músicos que había traído estaban tocando un huayno de Picaflor de los Andes, se procedió a poner La primera piedra y en su discurso el Alcalde prometió que dentro de unos días empezaba la obra y dentro de tres meses calendario se iba a entregar dicha obra y que el primer partido seria entre la junta edil y las autoridades del  pueblo, luego de eso empezó el festín devoraron todo lo que se había preparado y Arístides pide una milcapa para el viaje del alcalde.
Pasaron dos años y nada, la misma comelona se repitió al año. Cansados de la mecida, en asamblea  los antiguos acordaron castigar al alcalde y propusieron realizar una pachamanca más, la población se opuso, Rigoberto dijo en voz airada  ¡eso es un premio al mentiroso, y farsante! Julián dijo: somos pobres y dar más oveja, cuy y conejo sería quitar el pan a nuestros hijos. Manuel dijo tajante solo queremos que colaboren con papa y el molido de la carne nos entendemos autoridades.
Dicho y hecho enviaron comitiva al alcalde para el sábado venga por tercera vez. Los hornos humeaban pero esta vez muy tristes como queriendo llorar y llegó el día y la hora esperada. Había mucha expectativa de lo que iba a decir el alcalde. Como siempre Arístides aparece primero y observa que todo está bien y hace una seña y aparece el alcalde como nunca las autoridades de la comunidad estaban con su mejor traje hicieron pasar al alcalde e invitaron chicha de jora, luego hicieron pasar a la mesa grande que habían preparado y con voz muy fuerte el alcalde se dirige a la población y explica las razones del no cumplimiento y vuelve hacer una promesa, los aplausos eran forzados por cumplimiento, y empezó el festín como nunca vi degustar al alcalde la pachamanca y comer el  cuy, el conejo y la oveja cada que terminaba el troncho de carne, Manuel nuestra autoridad preguntaba que le parecía y el alcalde, chupándose los dedos movía la cabeza en señal de aprobación.

Ya habían terminado de degustar la pachamanca cuando Manuel se dirige al alcalde y le manifiesta que se cumplió el acuerdo de la población de castigar al alcalde y la comitiva se rieron. Cuando se escuchó una orden de la autoridad y trajimos tres costales y a la orden vaciamos dichos costales uno tras otro, en el primer costal vimos asombrados pellejos y rabos de ratas  y  dijo esto has comido chupándote tus dedos, del otro costal caía pellejos y rabos de gastos  grandes y también dijo allí está el conejo que tanto te gusta y por último el tercer costal contenía cabezas de perros y los pellejos también esto es lo que has comido y la chicha era orines con jora esto es para que honres tu palabra y no seas mentiroso, la esposa del alcalde se desmayó, sus hijos empezaron a vomitar el alcalde sin decir palabra alguna se levantó y salió raudo y la gente empezó a vociferar insultos y otros niños como nosotros nos reímos como nunca antes lo habíamos hecho. Esta noticia recorrió como regadero de pólvora en todas las comunidades y el alcalde y comitiva nunca aceptaron invitaciones por temor al castigo. Fue santo remedio a la semana siguiente empezó las obras en todo el distrito. Al fin tuvimos nuestra losa deportiva. (Autor Prof. José M. GALARZA LAVADO)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario